viernes, 19 de junio de 2009

A propósito del día del padre

Era una tarde soleada, de esas que invitan a salir a jugar y caminar por el césped sin rumbo fijo. Pero no, aquel padre y jefe de familia estaba sentado en su sofá color naranja chillón frente al televisor, cambiaba una y otra vez el canal sin encontrar algo bueno que ver, a pesar de tener más de 100 canales que elegir. Vestía una camisa blanca a rayas y zapatos negros. Era un hombre muy recto de actitudes y hábitos que él consideraba educados.
Su hijo cruzó por la puerta de entrada, llevaba ese pantalón que tantas veces le había pedido que se deshiciera de el. A pesar de ser familia, su hijo era todo lo contrario a lo que él hubiera esperado. El joven no mayor de 16 años gustaba del punk y de su cabello largo y ondulado. Su apariencia, su actitud y su manera de vestir era siempre un conflicto que podía convertirse en una pequeña guerra armada.
Su hijo se sentó a un lado suyo, quiso decirle algo pero limito a hacerle una mueca con la boca y desviarle la mirada, hasta que su hijo se apresuro a preguntar
-Papá ¿eres feliz?
-Qué
-Sí, ¿eres feliz?
-Que pregunta más idiota. Necesitaría estar loco para ir sonriendo como pendejo toda la vida. No, eso no es posible. Sólo los piches locos, esos que están en los manicomios viven felices, porque no se los está cargando la chingada como a uno con tantas madres que pagar.
- Pero nadie es totalmente cuerdo, todos tenemos algo de locos y en ese caso preferiría estarlo. Han sido aquellas personas a las que les han dicho locas o dementes las que han hecho grandes cosas.
El padre volvió al televisor, había comenzado una película que a pesar de haber visto repetidas veces merecía mayor atención que las incoherencias que decía su hijo.
Su hijo se levantó del sillón con aquella sonrisa que su padre siempre había apuntado de burlona y sarcástica. Él sabía que su padre ya estaba molesto. Tomó su mochila y giró a la izquierda, pero antes de entrar a su cuarto y cerrar la puerta le gritó

-Pero algún día los locos salvarán al mundo.

1 comentario:

Pako dijo...

Me encanta cuando los jovenes callan inteligentemente a la gente adulta y es de admirarse. Motivador, inspirador y disfrutablemente bueno me faltan leer los anteriores. Felicidades Adri!!1